Su cuenta

Los Hombres son como Waffles, las Mujeres como Espaguetis

Los Hombres son como Waffles, las Mujeres como Espaguetis [Libro Bolsillo]

,
  0.00
Para valorar este producto, debe iniciar sesión.
Opciones de compra

Disponible

Precio:  Bs.S. 1404,00
Tu precio:
Bs.S. 1404,00

Descripción

¡Desayuno, comida o cena, usted y su cónyuge son deliciosamente diferentes! Es posible exagerar las diferencias entre hombres y mujeres, pero también es posible cometer el error opuesto. Si quiere tener relaciones que enriquezcan su vida en lugar de dejarlo exhausto, nos parece que el punto de partida consiste en entender la singularidad que cada género aporta a la relación.

[Dicen los autores]: Así que, ¿cómo va a entender usted las diferencias entre hombres y mujeres? A nosotros nos gusta pensar en ellas de esta manera: los hombres son como waffles, las mujeres son como espaguetis. Al principio esto puede sonar tonto, hasta infantil, pero síganos la corriente. Es una figura que tiene sentido, y los hombres “la captan” (porque tiene que ver con comida).

Al leer este libro quedará expuesto o expuesta a las diferencias más importantes entre usted y su esposo o esposa. Encontrará historias graciosas y bromas. Esperamos que se ría con nosotros, porque una de las mejores maneras de quebrar la tensión que existe en la batalla de los sexos es desarrollar un buen sentido del humor. Por sobre todo, esperamos que obtenga una nueva percepción de su pareja y desarrolle habilidades que le hagan agradecer que los hombres sean como waffles y las mujeres como espaguetis.


Contenido

1 ¿Cuál es la diferencia?
Necesitamos vernos tal cual somos
2 Los waffles y las espaguetis comunicándose
No recalienten la comunicación
3 Los waffles y las espaguetis descansando
Lugares remotos y controles remotos
4 Los waffles y las espaguetis enamorados
Preparándose para el plato principal
5 Los waffles y las espaguetis en el dormitorio
Azúcar y especias
6 Los waffles y las espaguetis en conflicto
Waffles calientes y salsa de tomate en ebullición
7 Los waffles y las espaguetis logran cosas juntos
La receta para el éxito
8 Los waffles y las espaguetis en casa
Quién hace qué, dónde y cuándo
9 Los waffles y las espaguetis como padres
Principios básicos para buenos waffles y buena pasta
10 Los waffles y las espaguetis satisfacen sus necesidades mutuamente ¿Salsa o jalea?
Preguntas para la discusión (página 247)
Preguntas para la comunicación en pareja (página 269)

Base bíblica del libro:
“Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó”. Génesis 1:27

“Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios”. Romanos 15:7, NVI

Los hombres son como waffles Lo que queremos decir con esto es que los hombres procesan la vida “en cajas”. Si observa un waffle, verá una colección de cuadros como cajas, divididos por pequeñas paredes. Los cuadros están separados unos de otros y podrían ser algo así como cómodos recipientes. Es así como la mayoría de los hombres procesan la vida.

Nuestro pensamiento se divide en cajas que tienen espacio para un tema, y solamente uno. El hombre común y corriente vive en una de estas cajas por vez, solamente en una. Esa es la razón por la que cuando está haciendo algo se lo ve como si estuviera en trance y puede ignorar todo lo que ocurre a su alrededor. Los sociólogos le llaman a esto “compartimentalizar”; es decir, colocar la vida y las responsabilidades en diferentes compartimentos.

Como resultado, los hombres son por naturaleza “solucionadores” de problemas. Entran a una caja, determinan cuál es el “problema” y formulan una solución. En sus carreras laborales consideran qué es lo que hará falta para obtener el éxito y se concentran en ello. Cuando se comunican averiguan cuál es la conclusión a la que hay que llegar y se dirigen a ella lo antes posible. Al tomar decisiones buscan un concepto que los convenza y lo aplican con tanta frecuencia como les sea posible. Un hombre organizará estratégicamente su vida en cajas y entonces pasará la mayoría de su tiempo en las cajas en las que puede triunfar. Por ejemplo, un hombre cuya carrera manifiesta la posibilidad de obtener el éxito pasará más y más tiempo en su trabajo a expensas de otras prioridades.

Con respecto a la comunicación, los hombres también la enfocan hacia el “éxito”. Si creen que puede ser productivo hablar con sus esposas y pueden obtener un resultado deseable, se sentirán muy motivados a conversar. Si, por el contrario, la conversación parece no tener sentido para ellos o descubren que les resulta imposible entender a sus esposas, pierden la motivación y se encierran en el silencio. Por eso los hombres salen con comentarios como: “¿Tiene algún sentido esta conversación? ¿Esta charla nos conduce a algo? ¿Podrías hacer el favor de ir directamente a lo que quieres decir?”. Estas declaraciones surgen de la frustración de un hombre que no sabe cómo hacer que la conversación con su esposa sea provechosa.

Si un hombre encuentra algo que hace bien, eso lo hará sentirse bien consigo mismo y con su vida. Dado que los hombres son buenos con las actividades mecánicas y espaciales, se involucran emocionalmente con la construcción, las reparaciones y las actividades que implican perseguir o atrapar. Por ejemplo, la computadora deja de ser una herramienta de trabajo y se convierte en un instrumento para la educación, el entretenimiento, y hasta un amigo íntimo. Como el hombre sabe lo que obtendrá de su computadora, pasará más y más tiempo delante del teclado, mientras le dedica cada vez menos tiempo a las actividades cara a cara con su esposa, hijos o con otras personas.

La pura verdad acerca de los hombres es esta: se sienten mejor consigo mismos cuando están resolviendo problemas. Por tanto, pasan la mayoría de su tiempo haciendo aquello que saben hacer bien mientras tratan de ignorar las cosas que les hacen sentir deficientes.

Las mujeres son como espaguetis
En contraste con la forma masculina de enfrentar las cosas como waffles, las mujeres procesan la vida como un plato de pasta. Si mira a un plato de espaguetis notará que hay un montón de fideos en contacto unos con otros. Si intentara seguir el trayecto de un fideo en el plato entraría en contacto con muchos otros, y hasta podría pasar de uno a otro sin dificultades. Esa es la manera en que las mujeres encaran la vida. Cada pensamiento y asunto está de alguna manera conectado con cada uno de los demás pensamientos y asuntos. La vida es mucho más un proceso para las mujeres de lo que lo es para los hombres.

Por eso las mujeres funcionan mejor [diferente] que los hombres atendiendo varias tareas al mismo tiempo: pueden hablar por teléfono, preparar la comida, hacer una lista de compras, elaborar la agenda para la reunión de negocios del día siguiente, darles instrucciones a sus hijos que están saliendo a jugar, y cerrar la puerta con el pie sin pestañear. Dado que todos sus pensamientos, emociones y convicciones están conectados, ella es capaz de procesar más información y seguirle el rastro a más actividades.

Como resultado, la mayoría de las mujeres viven procurando encontrar la conexión de toda su vida. Solucionan problemas, pero desde una perspectiva muy diferente a la de los hombres. Para las mujeres el solucionar rápidamente un problema cuando los aspectos involucrados en la discusión no tienen conexión unos con otros es un acto de negación. Por eso las mujeres sienten constantemente la necesidad de hablar las cosas.

En la conversación ellas pueden encontrar la conexión entre los aspectos lógicos, emocionales y espirituales del asunto. Los vínculos entre los diferentes aspectos del tema les surgen naturalmente, por lo que la conversación no les requiere esfuerzo. Si logran conectar todos esos aspectos, la respuesta a la pregunta que haya en el momento surge a la superficie y se la acepta rápidamente.

Esto muchas veces crea mucho desgaste para las parejas, porque mientras ella está haciendo todas las conexiones, él va saltando desesperadamente de una caja a la otra tratando de seguirle el ritmo de la conversación. El hombre ya se encuentra mareado cuando siente que una creciente marea de información lo empieza a tragar. Cuando termina, ella se siente mejor, pero él se siente abrumado. Puede que la conversación se vea más o menos así:
Juana llega a casa y dice: “Querido, ¿cómo te fue hoy? A mi me fue bien. Acabamos de decidir hacer una nueva ala educativa para la universidad, y me pidieron que supervisara el presupuesto. No sabes lo bien que me hizo sentir que no me dejaran de lado por ser mujer. Ya sabes que por décadas las mujeres están tratando de encontrar un lugar en la sociedad, y es bueno ver todo el progreso que hemos hecho. Me parece hermoso que tú trates a las mujeres de tu trabajo con tanto respeto. Nuestra hija es muy afortunada de que tú seas su papá. ¿Te acordaste de que Susy tiene un partido de fútbol esta noche? Creo que es importante que vayamos, porque los Rodríguez van a estar allí, y realmente quiero que los conozcas. Susy y Beatriz están haciéndose muy amigas, y creo que es importante que conozcamos también a sus padres”.

Mientras Juana está desarrollando esta conversación, Daniel se va perdiendo. No tiene idea de qué tiene que ver el presupuesto de la universidad con el partido de fútbol que su hija tiene esa noche y la necesidad de tener una amistad con los Rodríguez. Admira la capacidad que tiene ella para conectar pensamientos aparentemente no relacionados, pero simplemente no puede comprender cómo es que ella lo hace.

Diseñados de manera diferente
Sin embargo, las diferencias no se limitan a la conversación. A medida que se acumula más investigación al respecto, va quedando cada vez más en evidencia que Dios hizo a los hombres diferentes de las mujeres en varios aspectos. Piensan de manera diferente, procesan las emociones de diferente manera, la forma en la que toman las decisiones es diferente, y también su forma de aprender es diferente. Y aún así, los hombres y las mujeres se complementan uno al otro de una manera tan hermosa que una relación sana hace que ambos miembros de la pareja estén todavía más completos. Considere las siguientes maneras en que las investigaciones modernas han destacado nuestra singularidad.

Las diferencias comienzan en la estructura física del cerebro. “Las investigaciones actuales confirman que los cerebros de los hombres y las mujeres son sutilmente diferentes… Por ejemplo, hay estudios que demuestran que los cerebros humanos masculinos son, en promedio, aproximadamente un diez por ciento más grandes que los femeninos. Sin embargo, ciertas áreas del cerebro femenino contienen más células nerviosas”.

Las diferencias se extienden entonces a la manera en que opera el cerebro. “Un estudio demuestra que los hombres y las mujeres responden con un mismo nivel de acierto a una prueba que requiere que lean una lista de palabras sin sentido y determinen si riman. Pero los resultados obtenidos en imagen revelan que las mujeres utilizan áreas de ambos hemisferios del cerebro, mientras que los hombres solamente hacen uso del hemisferio izquierdo para completar la prueba”. Nos parece divertido que aún en lo que respecta al uso del cerebro, las mujeres conectan ambos hemisferios, mientras los hombres conservan todo al mayor nivel de simplicidad posible, usando solo un hemisferio.

Luego encontramos también que los hombres y las mujeres se destacan en diferentes tareas. “Las pruebas demuestran que las mujeres generalmente pueden recordar listas de palabras o párrafos de texto mejor que los hombres. Por su parte, los hombres generalmente realizan mejor las pruebas que exigen la capacidad de hacer girar mentalmente una figura para resolver un problema”. Como resultado, los hombres utilizan diferentes estrategias y partes distintas de sus cerebros para navegar, y realmente son mejores que las mujeres a la hora de encontrar su camino cuando están perdidos.

Para encontrar su camino, los hombres usan la geometría para deducirlo, como quien sigue un mapa, mientras que las mujeres dependen de las ventajas de su memoria y las características del camino, como “gira a la derecha al llegar a la farmacia”. Y parece que esta diferencia está asociada con las diferentes zonas del cerebro usadas.

Otro concepto interesante para nuestra comprensión de los cerebros masculinos y femeninos es que “en promedio, las mujeres sintetizan la serotonina química a un nivel más bajo que los hombres. En la actualidad, la serotonina es uno de los blancos populares para los medicamentos, por el hecho de que ha estado involucrada con cierto número de enfermedades, incluyendo la depresión”.

Estas diferencias nos parecen fascinantes. Algunas veces es difícil tener que ajustarse a la forma de ser de su pareja, pero también es gracioso y agradable. A continuación hemos incluido una lista de algunas maneras en que los hombres y las mujeres enfrentan la vida de forma diferente. Lea la lista y considere cuántas se aplican a su relación:

• Los hombres son más agresivos que las mujeres cuando conducen autos deportivos y camiones livianos. Las mujeres son más agresivas que los hombres cuando conducen autos caros y lujosos.

• La mayoría de las personas cree que los hombres son más seguros al volante que las mujeres.

• Es menos probable que las mujeres sean sorprendidas o halladas culpables de exceder el límite de velocidad que los hombres.

• Cuando los hombres se desempeñan tan bien como esperaban en una tarea en particular, tienden a atribuir su éxito a su propia capacidad o inteligencia. Si se comportan por debajo de sus expectativas, tienden a echarle la culpa a la mala suerte o a algún factor fuera de su control.

• Cuando las mujeres alcanzan solamente sus expectativas más bajas, tienden a atribuírselo a su falta de capacidad o inteligencia. Cuando las mujeres superan su baja predicción de éxito, tienden a atribuirlo a la buena suerte o a algún factor ajeno a su control.

• Las mujeres toman decisiones más seguras que los hombres en lo que se refiere al cigarrillo, el uso del cinturón de seguridad, el cuidado dental preventivo y los controles regulares de la presión sanguínea.

• Dentro de las relaciones, las mujeres resuelven los asuntos cotidianos mientras los hombres se hacen cargo de las disputas más importantes.

• Las mujeres hacen más preguntas.

• Más de tres cuartos de las interrupciones en las conversaciones son hechas por hombres.

Al leer este libro quedará expuesto o expuesta a las diferencias más importantes entre usted y su esposo o esposa. Encontrará historias graciosas y bromas. Esperamos que se ría con nosotros, porque una de las mejores maneras de quebrar la tensión que existe en la batalla de los sexos es desarrollar un buen sentido del humor. Por sobre todo, esperamos que obtenga una nueva percepción de su pareja y desarrolle habilidades que le hagan agradecer que los hombres sean como waffles y las mujeres como espaguetis.


Propiedades

ISBN: 9780311470235
Referencia de producto: 978031147023
Dimensiones:
13 x 17 x 1 cm
Peso: 0,220kg
Cubierta: Tapa Suave
Número de páginas: 288
Idioma: Español

Los clientes que compraron este título también compraron:

Bill Farrel
Hombre, ¡decide lo mejor!
Hombre, ¡decide
lo mejor!
Tapa Suave:  Bs.S. 2340,00

Escriba un comentario para este producto

Comentarios

Debes iniciar sesión para agregar una reseña a un producto

Suscribete a nuestro boletin de noticias para conocer nuestras promociones, ofertas, artículos y noticias de nuestro ministerio.

Redes Sociales. Interactúa con nosotros

CLC Venezuela en Twitter
CLC Venezuela en Facebook
CLC Venezuela en Instragram

 

 

CLC es una organización internacional dedicada a la distribución de la Biblia, libros cristianos y una variedad de medios cristianos. CLC trabaja en más de 50 países. Se representa por más de 180 librerías, 18 almacenes de distribución y 18 casas editoriales. El trabajo CLC en cada país se configura autónomamente, pero estamos unidos por nuestra visión común. Lea más acerca de CLC

CLC Venezuela Copyright © 1999-2017 parte de CLC Internacional.