La lectura de la Palabra de Dios ayuda a los niños en gran manera, a construir una base espiritual sólida, enseñandoles principios bíblicos que los lleven a tomar decisiones con buenas bases morales y éticas tanto ahora como en el futuro. Les permite desarrollar una relación personal con Dios, entendiendo su amor y sus enseñanzas de primera mano. Sobre la base sólida de conocer la Palabra de Dios, los niños que leen la Biblia por sí mismos también practican habilidades que mejoran sus capacidades de lectura.